CNTE persigue y mata cronistas

Miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, de aquí en adelante, CNTE, se han transformado en una de las mayores amenazas para el periodismo de México y no es ninguna novedad para ninguno.

No es nuevo que la CNTE persigue a cronistas en estados donde tiene su mayor repercusión, como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán. Y tampoco es nuevo que conjuntos similares a la CNTE han asesinado y secuestrado cronistas. Y los casos más recientes son el de la fotoperiodista Citlali Granados, quien tiene 7 meses de embarazo e, incluso de esta manera, fue perseguida y conminada de muerte por mujeres, supuestas profesoras de la CNTE.

La trabajadora del diario local Tiempo de Oaxaca debió escapar del sitio y ocultarse en un comercio, hasta donde fue perseguida y obligada a dar sus fotografías, bajo la amenaza de incendiar el comercio que la cobijó —junto con ella— si no entregaba las pruebas del vandalismo magisterial.

Mas hay casos peores. El 19 de junio del presente año, un conjunto similar a la CNTE ejecutó al cronista del diario El Sur, Elidio Ramos Zárate, quien solo hacía su trabajo: captar imágenes del vandalismo de la CNTE.

Cronistas locales aseguran que Ramos Zárate fue ejecutado de un balazo en la cabeza, entonces que sus atacantes le ordenaron no tomar imágenes.

Mas no es todo. Conforme un recuento del portal Letra Roja, a lo largo de las quejas de la CNTE, han sido perseguidos y agredidos 9 cronistas, en especial en los estados de Oaxaca, Chiapas y Guerrero. Asimismo se han contabilizado en torno a cien demandas por agresiones a la sociedad civil, generalmente, por ataques de la disidencia magisterial.

La CNTE es, en los hechos, una de las mayores amenazas a cronistas y al periodismo. No obstante, en torno al ataque a informadores han aparecido 2 fenómenos que resultan no solo incomprensibles, sino más bien preocupantes.

  1. Ninguna autoridad ha explicado la insultante impunidad. Absolutamente nadie toca a la CNTE, a sus delincuentes y a quienes persiguen y asesinan cronistas.
  2. No obstante, en redes el fenómeno es todavía más controvertible. Y es que cuando se dan agresiones a cronistas —en estados como Veracruz, entre otros—, los usuarios reaccionan furiosos con los matones a los que apuntan como “mataperiodistas”.

 

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